PERSPECTIVAS
23 AGOSTO 2021
Arquitectura. Lugar. Tradición.
Una mirada sobre la obra de Ángelo Bucci
La vivienda manifiesta una vuelta hacia lo primigenio y un perfeccionamiento de las técnicas con hormigón. El diálogo entre arquitectura y naturaleza se plasma en la controlada tensión entre los volúmenes suspendidos y aquella floresta tropical que envuelve los vacíos de la planta baja.
Introducción. Breve descripción de la obra
El presente proyecto residencial, destinado a una casa de fin de semana, posee la particularidad de encontrarse emplazado en uno de los barrios más céntricos de la megalópolis paulista. En un terreno de pequeñas dimensiones – entre el Rio Pinheiros y la Avenida Faria Lima, sobre la calle R. Iraci – se deben satisfacer las necesidades de esparcimiento planteadas por los comitentes, en un entorno caracterizado por el ajetreo de la ciudad, con construcciones residenciales de dos niveles y un uso intensivo del suelo.
Por tales motivos, la vivienda se extiende hasta los extremos del pequeño lote, guardando así un vínculo con el entorno circundante. Asimismo, con el objetivo de satisfacer el deseo de los clientes por contar con una residencia apta para el descanso en medio de la ciudad; se aplica un criterio de diseño que consiste en aligerar la volumetría, aplicando un recurso formal basado en la expresión estructural. De este modo, se libera la planta baja, disponiendo de un amplio espacio que se manifiesta como un microclima natural en sintonía con el ambiente tropical típico de la zona, posibilitando la realización de actividades sociales y deportivas.
Por tanto, el proyecto se organiza mediante una planta rectangular y consta de tres niveles, cuya disposición funcional responde a la particular inversión de prioridades por parte del comitente. Como consecuencia de que la vivienda se encuentra limitada por dos construcciones linderas, la piscina y el solárium debieron ser ubicados en el piso más elevado. Ambos espacios se encuentran divididos por una sutil escalera metálica abierta; manifestándose la piscina como un bloque aislado, quedando el solárium como la cubierta del volumen estrecho y alargado que aloja a la vivienda con sus dormitorios, sala de estar y terraza, hacia el fondo del terreno; mientras que la casa del cuidador da a la calle.
Esta planta intermedia, se materializa como una estructura maciza de hormigón armado que descansa sobre tres columnas, dando la sensación de ingravidez y levitación sobre el jardín de la planta baja. Dicha planta de acceso entrelaza las zonas de recibimiento y entretenimiento, como son la cocina y el salón principal, con el área en donde la vegetación crece entre pequeños cursos y cascada de agua.
Autor. Antecedentes e Influencias
Previo a la presentación de la clave teórica de la obra, resulta pertinente realizar una breve introducción acerca de la Arquitectura Moderna y sus principales exponentes; ya que la comprensión de las influencias que Bucci ha recibido, contribuirá al entendimiento de sus lineamientos ideológicos, su proceso de diseño, y su progreso hasta la materialización de este proyecto.
La Arquitectura Moderna comenzó a desarrollarse en Europa a fines del Siglo XIX e inicios del XX – período en auge para los procesos de metropolización, reemplazo de los métodos de producción artesanales por los industrializados, junto con la aparición de nuevas técnicas y materiales -; mientras que en Latinoamérica se introdujo a partir de 1920 como consecuencia de la expansión del Estilo Internacional. Si bien, las búsquedas propias de identidad en torno a las raíces nacionales nunca fueron reemplazadas por los ideales europeos; ambas persiguieron una nueva concepción del espacio, simplicidad formal, despojo ornamental, renuncia consciente a la composición académica, e implementación de nuevos materiales y tecnologías; transformando la metodología proyectual y constructiva, así como las formas de vida de la sociedad.
Particularmente en Brasil, el principal desarrollo se dio durante la década del ’40, período de estabilidad económica y del gobierno autoritario de Getúlio Vargas, quien decidió tomar a la modernidad como símbolo representativo de su mandato. Muchos autores consideran que su origen deriva del vínculo entre Lucio Costa y Warchavchik, así como de la colaboración en 1936 de Le Corbusier en el proyecto del Ministerio de Educación y Salud; expandiéndose la influencia de esta arquitectura a una escala mundial por medio de la presentación del Pabellón de Brasil en la Feria Mundial de Nueva York en 1939, la Exposición sobre Arquitectura Brasilera del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York en 1942 y, posteriormente, con la construcción de su nueva capital político-administrativa en el centro del país, Brasilia (1954-1960).
De este modo, es posible identificar algunos factores que caracterizaron a la arquitectura brasilera: la realidad sociocultural, las particularidades del clima, la singularidad de la naturaleza, y el alto grado de desarrollo de las técnicas constructivas con hormigón armado; así como dos grandes escuelas del seno brasilero: Carioca y Paulista.
Por un lado, la Escuela Carioca surgió en Río de Janeiro, respondía a un modelo corbuseriano y perseguía la conformación de una arquitectura capaz de fortalecer la visión nacional. Arquitectos como Lucio Costa y Oscar Niemeyer perseguían una arquitectura moderna ideal, que pudiera transformar socialmente al país, fomentando la participación de las masas sociales, educativas y los diversos programas culturales.
Por otro lado, la segunda posguerra generó la aparición de nuevas respuestas arquitectónicas, transfiriendo la influencia de Río hacia São Pablo. A finales de los ’50, los cambios de rumbo de la economía nacional y la construcción de Brasilia, impulsaron la creación de un grupo de arquitectos en São Pablo, liderados por Vilanova Artigas, promoviendo una arquitectura vinculada al sitio, al contexto político, y socialmente comprometida. Una arquitectura influenciada por A. Perret, que expresa racionalidad constructiva y claridad estructural – predominando el empleo del hormigón armado -; que revaloriza los espacios abiertos como elementos constitutivos de la obra, generando fluidez espacial entre el interior-exterior y; que posibilita actividades colectivas, concibiendo a la arquitectura como un servicio para la sociedad.
Asimismo, uno de los discípulos más significativos de la Escuela Paulista y de Artigas fue Paulo Méndez da Rocha, quien considera que el espacio siempre es poseedor de una dimensión pública. Su arquitectura plantea una relación entre el individuo, el ambiente construido y el paisaje natural; demuestra un gran compromiso por las soluciones tecnológicas y rigor por los detalles, siempre atento al contexto para la determinación de la disposición espacial, valorando sus potencialidades, y promoviendo a la conformación del paisaje urbano.
Por su parte, Ángelo Bucci nació en 1963 en Orlandia, una pequeña ciudad a 60 km de Ribeirão Preto, en el estado de São Paulo. Comenzó la carrera de arquitectura en la FAU-UPS en el año 1983, graduándose en 1987; continuando en la misma universidad los estudios de maestría y doctorado, obteniendo los títulos respectivos en los años 1998 y 2005. Bucci es considerado un discípulo de Paulo Mendes da Rocha y, por lo tanto, se encuentra fuertemente influenciado por las ideologías de la Escuela Paulista.
Desde los 30 años, junto a su actividad como proyectista, se desempeña como docente de diversas instituciones, incluida la FAU y universidades de diferentes partes del mundo; vinculando así a São Pablo con diversos centros de enseñanza a nivel mundial, dando a conocer sus obras de arquitectura. Durante la década del ´90 consolida su posición en el ambiente brasileño llevando a cabo una labor en concordancia con lo expuesto por Felipe Hernández en el apartado The private house “el diseño de casas unifamiliares y casas de vacaciones es una comisión regular para los arquitectos latinoamericanos, quienes a veces acumulan portfolios significativos de este tipo de proyectos mientras todavía son jóvenes”.
Así, se ha desempeñado como socio y colaborador en diversas oficinas de arquitectura – trabajando incluso con Mendes da Rocha en MMBB arquitectos – y; desde 2003 dirige su propio estudio, SPBR Arquitectos. A su vez, ha logrado que sus proyectos trasciendan las fronteras de Brasil y se materialicen en Suiza y Estados Unidos, junto con proyectos residenciales y culturales no ejecutados para Estados Unidos, Francia y Alemania.
Reconocimiento de claves teóricas de la obra
La obra seleccionada corresponde a un período de madurez por parte del autor. Como se ha explicado precedentemente, el encargo consiste en una vivienda para fin de semana ubicada en medio de la congestión de la ciudad de São Paulo, por lo cual los espacios de esparcimiento
– jardín, piscina, solárium – son los aspectos centrales. El arquitecto ha optado por la inversión de la disposición funcional, reconociendo tres niveles: el acceso a través de un jardín interno y la resolución del área social, el sector íntimo intermedio, la piscina y solárium en el piso más elevado; siendo dicha solución programática materializada a través de la exacerbación de la componente estructural, generando una intervención de gran contundencia formal.
Por otra parte, es posible reconocer en la propuesta las influencias derivadas de la Escuela Paulista y la etapa de formación en la FAU-USP “las formas generales están profundamente conectadas con los diseños de Mendes da Rocha y Vilanova Artigas, pero Bucci las hace más elegantes y armoniosas” (Carranza, L.; Luiz Lara, F., 2014). Ángelo se presenta como un equilibrista, capaz de combinar la experimentación, el carácter, la radicalidad y la vitalidad; esa “pesada ingravidez”, tal como se expone en el texto de Rubén Alcolea, cualifica su arquitectura. Así, existe una búsqueda constante por transformar en ligero lo pesado, transfiriéndose dicha contradicción a sus resultantes formales, mediante el rigor geométrico y las sutilezas compositivas. Los gestos formales y los esfuerzos estructurales reflejan la influencia ingenieril de la Escuela Paulista, así como el conocimiento sobre las técnicas de hormigón armado y los ideales de Perret (Perret, A.).
Teniendo en cuenta lo manifestado por Ursprung respecto a que “Si la naturaleza no es algo dado desde el inicio, sino que se trata de un producto o, de hecho, una proyección de la humanidad, entonces también puede entenderse como diseño. Que la naturaleza pueda representarse en forma de una imagen, un texto o un sistema de símbolos también implica la posibilidad de que pueda cambiarse y manipularse. Visto desde esta perspectiva, la naturaleza y el diseño se conforman mutuamente”. En este sentido, la casa de fin de semana puede identificarse con la primer manera desarrollada por el autor: “diseño natural del período comprendido entre la década de 1920 y 1970”; ya que Bucci trabaja los juegos volumétricos, resoluciones constructivas y estructurales, de manera que la utilización de “los materiales refleje las fuerzas naturales – como la gravedad, la tectónica, la erosión, etc – que se manifiestan a través de esos mismos materiales” (Ursprung, P., 2007).
De este modo, la presente obra retoma uno de los recursos comunes de la arquitectura paulista, puesto que refleja claramente a la gravedad, considerándola como un elemento más de la composición. Por consiguiente, la piscina y el solárium, como elementos principales del programa, se posicionan en volúmenes paralelos y suspendidos a seis metros de la planta baja; demostrando la plena conciencia del rol protagónico de la estructura, desafiando la gravedad, y proponiendo a la piscina como contrapeso del solárium.
Ángelo opta por apoyar el alargado tanque de agua sobre vigas y colgar el cuerpo habitado bajo el solárium; dejando que las vigas transversales sostengan los voladizos de estos volúmenes elevados, descargando sus pesos en tan sólo tres columnas (ver las plantas generales). Dichos apoyos de ningún modo se presentan como anexos o agregados auxiliadores, sino que se integran y conforman la arquitectura; respondiendo a los ideales de Perret sobre la sinceridad constructiva, como fundamento de la belleza arquitectónica y de la rectitud moral del arquitecto: “La arquitectura es el arte de hacer cantar a los puntos de apoyo. El que disimula una columna, un pilar, un elemento portante cualquiera, comete una falta; el que hace una falsa columna comete un crimen” (Perret, A., 1935).
En cuanto a la materialidad, la obra es trabajada con pocos recursos mas exaltando ampliamente los sentidos por medio de las resoluciones y detalles constructivos. Otorga un rol protagónico al hormigón armado, conformando la estructura y cerramientos opacos; junto a amplias superficies vidriadas que se vuelcan hacia el jardín interno – propio de este planteo introvertido -; e incorpora el contraste de la madera tratada de eucalipto como un elemento tradicional y cálido.
De esta manera, hace posible el despliegue de la fluidez espacial, la continuidad interior-exterior, la filtración de la luz natural, la circulación permanente de aire; así como el juego formal entre los diversos volúmenes y planos opacos, transparentes y traslúcidos que los conforman. Al respecto, Carranza y Luiz Lara consideran que “La tendencia brutalista de la generación anterior, dio paso a una atención al detalle que resalta el contraste entre las texturas de la madera y la precisión del vidrio contra la aspereza del concreto expuesto. Incluso el concreto en sí se ha transformado: a veces formado con tablones de madera, pero a menudo fundido con encofrado metálico, más económico, más liso y mucho más preciso” (Carranza, L.; Luiz Lara, F., 2014).
Resulta necesario destacar que el tratamiento estructural de la obra seleccionada no constituye una excepción en la labor del arquitecto, sino que es una cualidad presente en gran parte de su trayectoria: previamente se encuentran la casa en Riberão Preto, São Pablo (2000-2001); en Carapicuiba, São Pablo (2003-2008); en Ubatuba, São Pablo (2005-2009); y los apartamentos en Lugano, Suiza (2009-2013); e incluso, posteriormente se identifican la casa en Itaipava, Río de Janeiro (2011-2012); Ubatuba II, São Pablo (2011-2014); entre otros proyectos. Asimismo, la libertad compositiva que lo representa, es factible de ser asociada con el contexto político, ya que Ángelo comienza a desempeñarse como arquitecto en tiempos democráticos; luego de una dictadura que desoló a Brasil durante veinte años, provocando el aislamiento de las escuelas de arquitectura, anulando los campos de diálogo arquitectónico – exposiciones, concursos, publicaciones -, y destruyendo la cultura.
Estas referencias demuestran que para el arquitecto la concepción estructural, junto con la técnica, los materiales y el entorno, son parte del proceso de concepción de la idea generatriz; trabajando constantemente en torno de la dialéctica entre el equilibrio perceptivo y el equilibrio estructural.
Por consiguiente, es factible reconocer una vinculación con aquella tercera fase denominada por Aliata como “Tecnología y Primitivismo”, en donde “los recursos de la vuelta a lo primigenio, quieren reunir en un mismo plano naturaleza y arquitectura, intentando aunar en una síntesis arcaísmo preclásico y retórica tecnología. No se trata (…) de constituir o desdibujar el límite entre el objeto y la arquitectura, sino de lograr una múltiple integración”. La vivienda manifiesta una vuelta hacia lo primigenio y un perfeccionamiento de las técnicas de hormigón armado, puesto que el diálogo entre arquitectura y naturaleza se genera a través de la tensión entre los volúmenes suspendidos y la floresta tropical que envuelve los vacíos de la planta baja.
Asimismo, continuando con los razonamientos de Aliata cuando interpreta la arquitectura de Amancio Williams, “junto al ambiente natural, la técnica ocupa un rol central. Su utilización tiene como cometido fundamental liberar el suelo de las pesadas estructuras del pasado, volver a generar el diálogo de los objetos con el entorno a partir de un tenso juego dialéctico que modifica profundamente la lógica tectónica de las formas constructivas tradicionales”; “la tensión entre objeto y naturaleza no desaparece. Se exalta a partir de un diálogo que se establece desde un punto de equilibrio que no desdeña la tradición de la disciplina y tiende a recuperar el dominio absoluto sobre la forma. Se trata de un tipo de función en la cual edificio y entorno conservan su absoluta independencia mediante un juego de oposiciones”. De igual manera, este proyecto apela por la exaltación del artificio técnico, modificando la concepción tradicional de una vivienda y la rigidez de su modelo tradicional. Si bien la obra posee una forma totalizadora que no implica una mímesis naturalista, se promueve la vinculación con el entorno urbano circundante y con el ambiente natural, por medio de la disposición singular de cada una de las partes y cuerpos componentes.
Sin embargo, es preciso tener en cuenta que el ambiente tropical que inunda la planta baja no corresponde a una vegetación preexistente, sino a una actitud deliberada por parte del arquitecto. Mediante la suspensión de los volúmenes, se ha logrado liberar el plano de piso, destinando un área mayor para la conformación de un jardín natural entrelazado con las zonas de recibimiento y entretenimiento. La tensión anteriormente mencionada, deriva del diseño en todos los niveles de pequeños patios, cubiertas accesibles, vegetaciones que crecen libre y frondosamente, y espejos de agua que crean circuitos e interconectan los diversos estratos de la obra por medio de cascadas.
Esta actitud coindice con lo que Aliata expone en la fase denominada “la mímesis de lo americano como segunda naturaleza”, ya que esta nueva mímesis naturalista tiene por objetivo “encontrar las bases de un ambiente natural tropical que permita conformar un lenguaje diferente. Un lenguaje construido con aquellos mejores fragmentos de la naturaleza real que, en manos del artista, se transforma en una segunda naturaleza, corregida y perfeccionada, que exalta los elementos característicos del color local”.
De esta manera, el paisajista Raúl Pereira trabajó los jardines en tres extractos: una planta baja a modo de sotobosque del bosque atlántico – anturios, filodendros, palmeras, plantas trepadoras, y un ecosistema forestal ribereño -; un piso superior con un huerto con especias y condimentos; y la piscina y solárium en contacto con las hojas de las palmeras que aparecen, junto a las vistas panorámicas que abarcan al paisaje urbano de São Pablo. “(…) el universo brasileño y especialmente su naturaleza exuberante y diversa, se presenta como inagotable fuente de recursos” (Aliata, F.)
Así pues, la capacidad manifiesta de los artistas al seleccionar los fragmentos más significativos del paisaje tropical, creando una floresta análoga e incorporando al proyecto las particularidades formales de la naturaleza americana de un modo paulatino y equilibrado; se asemejan con esta “segunda naturaleza” propuesta por Aliata.
Asimismo, la luz es uno de los componentes que culmina con la creación de estas atmósferas particulares. A lo largo de su trayectoria, Ángelo ha manifestado interés y atracción por la incorporación de la luz natural en sus proyectos. En este caso en particular, en primer lugar, mediante la elevación de la piscina, expuesta constantemente a la radiación solar y, en segundo lugar, posibilitando que la luz atraviese la totalidad de la obra, invadiendo el jardín inferior con juegos de luces y sombras.
A modo de cierre…
En base a lo expuesto hasta el momento, resulta factible considerar que el período de formación que el arquitecto Ángelo Bucci ha recibido en la FAU-USP, la influencia de los maestros de la Escuela Paulista, y la vivacidad característica de la ciudad de São Paulo; han forjado el desenvolvimiento de su labor profesional, desde sus inicios hasta la actualidad.
En este sentido y en correspondencia con la bibliografía abordada, considerando que “naturaleza y arquitectura se conforman mutuamente” – Ursprung, 2007 -, es posible interpretar que la exacerbación estructural manifiesta en la obra analizada constituye una forma de representación de las fuerzas naturales, particularmente de la gravedad y la tectónica. La atención a los detalles se encuentra presente en la vivienda por medio de las resoluciones constructivas aplicadas, la rigurosidad geométrica, tecnológica y estructural, así como por la combinación y tratamiento de los materiales; puesto que, al decir de Carranza y Luiz Lara, el arquitecto demuestra un cierto retorno hacia aquellos principios que atravesaron las tendencias brutalistas de las generaciones precedentes.
A su vez, es posible vincular el presente proyecto residencial con dos de las fases propuestas por Aliata en su texto “Entre el desierto y la ciudad. Naturaleza y arquitectura en América Latina”. En primer lugar, la liberación de la planta baja e incorporación de un ambiente natural se corresponde con aquella “segunda naturaleza” propuesta en la fase número dos, ya que tanto el arquitecto como el paisajista han seleccionado los fragmentos más significativos de la naturaleza brasilera, conformando tres estratos de jardines con una flora análoga que aporta a la propuesta el color local.
Mientras que en segundo lugar, esta casa de fin de semana propone una vuelta hacia lo primigenio a partir de la vinculación entre arquitectura y naturaleza expuestas en la tercer fase “Tecnología y Primitivismo”. En este sentido, el perfeccionamiento de las técnicas de hormigón armado ha posibilitado la inversión de la resolución programática, modificando la concepción tradicional de una vivienda a partir de la suspensión de aquellos cuerpos que contienen las principales funciones de esparcimiento – piscina y solárium -. Asimismo, la generación de una forma contundente y totalizadora, si bien no implica una mímesis naturalista permite la adopción de una implantación que se vincula con el entorno urbano circundante, aprovechando las orientaciones, las visuales, y recreando a nivel de piso las cualidades principales del ambiente brasilero.

